Si notas un olor fuerte y desagradable en tu mascota que no se va ni bañándola, o la ves arrastrando el trasero por el suelo, es muy probable que el problema esté en sus glándulas anales — algo mucho más común de lo que parece, y que tiene solución simple.
¿Qué son las glándulas anales?
Tanto perros como gatos tienen dos pequeñas glándulas ubicadas a cada lado del ano, que producen un líquido de olor muy fuerte (muchas veces descrito como "olor a pescado" o metálico). En condiciones normales, este líquido se libera solo al defecar, y cumple un rol de marcaje de territorio y comunicación entre animales.
¿Por qué se llenan o se obstruyen?
En algunos animales, el vaciado natural no ocurre correctamente por distintos motivos: alimentación inadecuada, sobrepeso, deposiciones muy blandas, o simplemente la forma de las glándulas de cada mascota. Cuando el líquido no se libera, se acumula y espesa, generando molestia e incluso infecciones si no se atiende.
Señales de que las glándulas están llenas
- Arrastrar el trasero por el suelo ("scooting")
- Lamerse o morderse la zona con frecuencia
- Olor fuerte y persistente, incluso después de bañar a tu mascota
- Molestia visible al sentarse o defecar
¿Por qué conviene que lo haga un veterinario?
Existen videos que muestran cómo vaciar las glándulas anales en casa, pero una técnica incorrecta puede lastimar a tu mascota o no vaciar completamente la glándula, empeorando el problema. Un vaciado profesional es rápido, seguro, y de paso permite revisar si hay signos de infección o inflamación que requieran tratamiento.
En DogTort realizamos vaciado de glándulas anales a domicilio en San Miguel y comunas cercanas — una consulta breve que resuelve la molestia y el mal olor de tu mascota.